Este finde el mundo se acabó, o bueno sólo un poco, porque fuimos a ver 2012.
Mi puntuación: un 6.
A mi lado se sentó un personaje que había visto antes colarse sin pagar. Bueno, yo y toda la fila, y nadie fue para decir nada.
El caso es que el personaje llevaba una chaqueta muy gorda y no paraba de moverse adelante y atrás como intentando balancearse. Miraba a todos lados y no paraba de decir en voz alta: “A ver cuándo empieza, ¡ostia!”. Como si le fueran a oir y a hacer caso. Por suerte vino una pareja no palomitera y ocupando su sitio hizo que se tuviera que ir tres filas más abajo.
Como siempre, ahí va mi crítica. Y si no has visto la peli, no sigas leyendo.
Leer más »









